¿Por qué la comida basura está tan buena? 1

Si preguntas a la gente que establezcan un ranking entre pizza, galletas de chocolate o lentejas, es poco probable que elijan la última opción. ¿Y esto por qué sucede? La respuesta breve serían tres pequeños ingredientes: sal, azúcar y grasa. Individualmente y combinados, estos tres productos dan un toque de sabor que es difícil de resistir. 

La evolución influye

Desde un punto de vista biológico, las papilas gustativas del ser humano no se fían demasiado de la comida amarga. Es una forma natural de protegernos de cualquier sustancia que pueda ser potencialmente venenosa. Sin embargo, muchos alimentos saludables pueden ser algo amargos sin ser por eso dañinos.

Los hábitos lo complican

Las papilas gustativas se acostumbran rápidamente a ciertos sabores. En estos tiempos, gran parte de la comida que consumimos es envasada y procesada, incluyendo ingredientes que potencian el sabor como el azúcar, la sal y la grasa. Ya no tenemos tiempo para preparar comidas reales. Esto quiere decir es que consumimos lo que está a nuestro alcance sin darnos cuenta de que nuestro sentido del gusto se va adaptando a estos sabores. Cuando después intentamos consumir comida natural, no procesada, no podemos comparar el sabor de esta con la ultraprocesada. Como experimento, puedes probar algo tan simple como no echar sal a la comida o tomarte una tostada sin aceite, mantequilla o mermelada.

El sabor como recompensa

Estos tres elementos (sal, azúcar y grasa) no solamente están buenos, sino que comerlos sienta bien. Algunos dirán que la sensación es tan gratificante que no pueden dejar de optar por comida procesada. Estas bombas de sabor activan ciertas partes de nuestro cerebro que se relacionan con la felicidad, por eso nuestras neuronas nos piden ir a por más. De hecho, el impulso de comer alimentos procesados puede ser tan adictivo que continuamos comiendo o buscamos más comida incluso cuando no tenemos hambre.

Mejor cuando se unen

Comer es normalmente un acto social. Nuestros mejores recuerdos muchas veces están asociados con malas decisiones nutritivas. Puedes pensar en unas pizzas el sábado por la noche o desayunar napolitanas de chocolate un domingo. Estos alimentos, por asociación, se convierten en cierto modo en sagrados en nuestra mente, algo que no pasa con el brócoli o el yogur natural.

Cómo adquirir hábitos más saludables

Aquí tienes algunas ideas para consumir platos nutritivos y deliciosos:

  • Alubias negras con arroz integral, con una cucharada de crema agria para darle ese sabor que suele dar la grasa.
  • Disfruta una ensalada verde con aguacate para tener tu dosis de grasa saludable.
  • Hazte un batido de banana, leche de avena y dátiles para sentir ese sabor dulce.

Enero es un buen mes para resetear tus papilas gustativas. Te llevará unas dos semanas acostumbrarte a esta aparente “sosería”, ya que la dependencia de azúcar, sal y grasas le gustan a tu paladar. Realiza ajustes poco a poco y sé paciente. Verás como es posible disfrutar de comida que además es buena para ti.