Las claves para cambiar la intensidad del entrenamiento 1

Llevas tiempo entrenando, pero no consigues los resultados que querías. ¿Te sientes identificado con esta frase? Si es así, puede ser una consecuencia de la intensidad de tus entrenamientos. La realidad es que no todos los entrenamientos están creados de la misma manera, por lo que es importante adaptar la intensidad de estos para que el resultado sea potente. 

¿Cómo de duro debo entrenar?

Tanto si quieres perder peso como si buscas hacer crecer tus músculos, hay un punto clave para alcanzar resultados. La regla para progresar en ambos casos es la misma: los ejercicios de baja intensidad aumentarán la quema de calorías, mientras que los ejercicios de alta intensidad harán que suba tu frecuencia cardiaca y aumentarán la quema de grasa en un tiempo récord. Para conseguir tus objetivos, hemos elaborado una guía “para dummies” con la que no podrás fallar.

No te centres en la frecuencia, sino en la intensidad

Es tentador entrenar desde la zona de confort, pero desgraciadamente no llegarás muy lejos y notarás que tus resultados se estancan por mucho que entrenes. Utiliza pesos más grandes de los que normalmente cargas y disminuye tus tiempos de descanso entre series. En cada serie, haz una pausa cuando estés parcialmente flexionando la articulación y mantén esa posición durante 2-3 segundos. Después, vuelve a la posición inicial muy lentamente para maximizar el trabajo excéntrico. 

Cambia tu rutina y sal de la zona de confort

Es normal llegar a una zona estancada de vez en cuando. ¿Cuál es el truco para superarla? Cambia tu rutina con la frecuencia suficiente para que tu cuerpo nunca se acostumbre a ella. Si corres en la cinta tres veces por semana a una velocidad moderada, no notarás ningún cambio tan rápido como si incorporas un entrenamiento cardiovascular empleando diversas máquinas a lo largo de la semana. Rétate con un compañero para una competición de remo o haz una clase de spinning a una intensidad superior de lo normal. Entra en una clase de BodyPump o aumenta tus pesos si eres habitual. De esta manera, saldrás de la zona de confort y verás resultados en un tiempo récord.

Recúperate y recarga

Un entrenamiento de alta intensidad puede causar fatiga. Recargar tu cuerpo con hidratos de calidad, proteínas y grasas saludables ayudará a tus músculos a recuperarse adecuadamente. Si no ingieres los nutrientes que necesitas, puedes entrar en lo que se conoce como fatiga. Tu cuerpo (al no tener nutrientes a los que recurrir) puede causar una bajada de cortisol, la hormona del estrés. Esto puede frenar el proceso de construcción muscular. En otras palabras, si no te recargas puedes conseguir lo contrario a lo que buscas. Además, si no comes un snack saludable después de tu entrenamiento, tu cuerpo puede llegar a un estado de inflamación y estrés. Algo de hummus con pan o un sandwich de pavo y queso con unas rodajas de manzana pueden ser una buena idea. 

Ahora que tienes los pasos para alcanzar tus objetivos, ha llegado la hora de empezar. Aumentar la intensidad de tu rutina no es fácil, pero hacerlo aumentará tanto tu fuerza física como mental, justo lo que necesitas para llegar a conseguir tus metas.